Hola, hoy comenzamos el mes de la concienciación del Autismo, hace cuatro años que la condición llegó a mi familia acompañada de una maravillosa Pandemia. Sé que por momentos, te preguntarás, ¿Qué tienen de maravilloso el autismo y la pandemia? y es que seguramente me has escuchado expresar, que para mí eso son, algo maravilloso porque el autismo cambió mi vida y me hizo enfocarme en lo esencial de la vida y la pandemia porque trajo más bendiciones que desafíos a mi vida, fue ese puente que se convirtió en el lapso para transitar el proceso de duelo en mi familia.
Pero, imagino que como yo, te preguntarás ¿Qué es autismo?, cuando escuche la palabra por primera vez sentí mas miedo que ganas de querer saber su significado, luego entendí que para que el miedo disminuyera debía conocer a qué me estaba enfrentando, pues podía estar construyendo al monstruo de 10 cabezas cuando la realidad es que ni era monstruo y solo existía en mi mente.
Entonces, me di a la tarea de leer, de aprender, de rodearme de expertos virtuales que me ayudaran a entender la condición, deje de buscar en internet y honestamente lo hice porque sabía que iba a salir más confundida y enredada, por eso me fui a lo profesional y lo primero que aprendí es que el autismo no es una enfermedad, por lo tanto no tiene cura, sino más bien tratamientos y estrategias de intervención, el autismo es una afección neurológica relacionada con el desarrollo del cerebro que afecta en la forma en que una persona percibe y socializa con otros, lo que causa problemas en la interacción social y la comunicación.
Se le conoce como Trastorno del Espectro Autista (TEA) y ¿Por qué se le llama espectro? Porque por ejemplo, entre 20 niños autistas ninguno se parece, cada uno tiene características diferentes, todos son distintos y únicos.
Es importante comprender, que no es que existan niveles de Autismo, realmente los niveles se refieren a la cantidad de apoyo que requiere la persona autista y también pueden expresarse en grados:
- Grado o nivel 1: Apoyo leve, manifiestan un alto grado de independencia y la mayoría son hablantes.
- Grado o nivel 2: Apoyo moderado, cierta independencia, puede ser hablante o con algunas dificultades en la comunicación.
- Grado o nivel 3: Apoyo severo, manifiesta más dependencia en habilidades de la vida diaria y la mayoría son no hablantes.
Comprender esto desde un inicio, aligero mi carga y me llevó a enfocarme en lo que debía y podía hacer, pues muchas veces queremos cambiar la realidad y eso no está en nuestras manos, lo importante es conocer y aprender a vivir con los desafíos y regalos de la condición.
En mi perfil de Instagram (@dorotea_bienestar) y Facebook (Dorotea Bienestar), estaré compartiendo más información conforme a mi experiencia, recordándote que cada experiencia es distinta y que es información que a mí me funcionó, sin embargo, es importante dejarse acompañar de expertos en el tema. Una de las cosas que a mí me ayudó fue ver el autismo con más amor y menos miedo.
Acá te dejo algunos pasos que seguí, luego de recibir el diagnóstico:
- Darme tiempo para asimilar la noticia y vivir mi proceso.
- Busca tiempo para educarme y aprender de la condición con fuentes confiables, con evidencia científica y expertos en el tema.
- Descubrir las fortalezas de mi hija, lo que sí puede hacer y también dedicar tiempo a conocer sus principales retos y desafíos.
- Construir un equipo multidisciplinario que pueda acompañar a tu hijo en sus principales necesidades y desafíos.
- Dedicar tiempo para mí, construir mi red de apoyo y mi kit de autorregulación.
- Y lo más importante, tener fe, confiar en Dios y en el proceso.
Los abrazo a cada uno y no están solas familias, Dorotea es su red de apoyo y tu comunidad de bienestar.
